martes, 16 de abril de 2013

¿ EN DÓNDE JUEGAN LOS NIÑOS DE CAÑETE ?

Cañete 14 Abr.- El distrito de San Vicente , capital de la provincia de Cañete desde hace años ha dejado de ser una ciudad apacible, tranquila, al igual que en los distritos populosos de Imperial y Mala, todas sus principales calles han sido invadidas por las unidades de transporte de diferente modalidad, en especial en hora punta , asimismo desde hace decenios existe una explosión demográfica de la población emergente la cual ha generado que las áreas naturales, los cerros y arenales que circundan de las ciudades fueran posesionadas por la gente que emigro hacia Cañete por cuestiones de la subversión existente en esa época en gran parte de la serranía de nuestro país.

Es así que nuestras ciudades se han desarrollado desorganizadamente, sin un plan urbanístico de expansión urbana , a las Autoridades Municipales de ese entonces nunca les interesó esta problemática, mas bien la ahondaron al pretender electoralmente reelegirse y legalizar estos asientos poblacionales con la finalidad de lograr la votación de esta población emergente que buscaba legalizar su posesión a toda costa.

En la ciudad de San Vicente , en los años 70 existía un verdoso e imponente bosque de guayaquiles y árboles frutales que daban ingreso a la ex Hacienda de Montalbán de propiedad de Pedro Beltrán Espantoso y que posteriormente por el proceso de Reforma Agraria se convirtió en la hoy Cooperativa Tercer Mundo S.A., ello constituía parte de nuestro mundo infantil , existía también otros lugares de aventura como la acequia La Cañita, que bordeaba el Cerro de los Chinos, hoy se encuentra posesionados por los pobladores del AA.HH. Víctor Haya de la Torre ,asimismo existía una frondosa alameda de Casuarinas que daba el ingreso a San Vicente , las ruinas y los bosques de Canchari camino a Arona, parte de ese paisaje eran los puquiales interminables camino de San Vicente a la Playa Hermosa y Agua Dulce, la Acequia Mamalá y la Serpiente, Pozito López por la zona de Valdivia, concurríamos al Parque infantil que se encontraba a la espalda del Municipio en la Calle San Vicente en donde habían los columpios y un pasamanos de metal , en dicho lugar se dio paso a la construcción de la ampliación del local Municipal, luego dichos juegos lo trasladaron al Estadio Roberto Yáñez, en donde años después se oxidaron por falta de mantenimiento y nunca más ha habido en la capital de Cañete, San Vicente , columpios ni pasamanos, ni áreas verdes menos aun parque recreacional que permita a que los niños del lugar puedan disfrutar de estos juegos infantiles, esperando que alguna autoridad tome este tema con la responsabilidad del caso .

En las vacaciones de verano del 74 nuestro punto de reunión era la Bodega de don Angel Lui Vásquez ,el “chino” Lui, la bodega del chinito de la esquina ,que se encontraba en la intersección de 0Higgins con la Calle Santa Rita ,lugar en donde por cada compra que efectuábamos de la casa siempre había la famosa yapa ,que era una especie de gratitud y regalo por la compra y nos daban caramelos Monterrico o peritas amarillo anaranjadas o un sabroso marciano para apaciguar el intenso calor, hermosos e inacabables vacaciones que los guardo como una de las mejores experiencias de mi vida, imagínense todo el día jugando a la pelota en la Calle, en donde los arcos eran los postes de alumbrado eléctrico preparándonos para la competencia del campeonato del Azor de Valle Grande, quienes fomentaban el deporte a la niñez de esa época y en torno a dicho campeonato las familias y los barrios se reunían para alentar a sus calles en dicha competencia deportiva ,jugábamos a los trompos, al mundo, al juego de chanca la lata, a las canicas en la Calle ,para luego llegar a la casa de doña Keka ,a la hora del almuerzo, allì nos esperaba deliciosos potajes de la zona hechos por doña Angélica y mi bisabuela Micaela Ayllón Casas y ya cayendo la tarde y mientras el sol se escondía presurosos la collera enrumbábamos a ver TV a blanco y negro de 14 pulgadas Phillips a tubos, todos reunidos en la sala de la casa de mi abuelita materna doña Keka ,para ver a blanco y negro conjuntamente con la collera y apreciar las caricaturas de Los Picapiedras, Micky Mouse y sus amigos, las aventuras de Jhonny Quest, a tomar leche y galletas con el Tío Jhonny y los hermanos Cachirulo y Copetón, allí estaba siempre generosa y alegre tía Anita Meza Yori comprando las galletas y golosinas para los chicos y siempre acompañada de su inmenso perro ovejero belga de color blanco de nombre Lobo ,quien era un bello ejemplar travieso y juguetón .

Por las noches oscuras de San Vicente , no existía fluido eléctrico y si lo había era deficiente ,era la hora propicia de jugar a las escondidas, el juego de mata gente , la pega, jugar el mundo, cabezitas con tiro al arco frente a la Nicolini ,hoy la Institución educativa Galois, tanbien nos divertíamos ,jugando ludo ,monopolio, y muchas veces ping pong y ajedrez en el Club de la AJC, que regentaba en ese entonces don Reader Vicente Quiroz. En esa época no existían las unidades de transportes que en la fecha prácticamente han copado las calles principales de San Vicente ,unidades vehiculares obsoletas que en sus países de origen han sido desechadas por la contaminación que genera al medio ambiente.

Como andábamos en grupo y por ser un tanto hablantín me habían puesto el apodo de Don Gato y su Pandilla, al final los amigachos me decían gato , otros me decían Donga ,las chicas michifuz o a veces me decían graciosamente que simplemente habían visto un lindo gatito ,en fin ese mote no me importaba ,ya que la pasaba bien y eso es lo que mas importaba en las vacaciones .

Todo no fue deporte ,ni tanta vagancia ,habían las vacaciones útiles que formaban parte de la preparación para el año escolar por ese entonces teníamos nuestras clases en la misma Calle Nueva donde la Profesora Rosita Fernández y sus hermanas, en su casa en donde hoy es el Colegio La Sagrada Familia, allí nos impartían clases y cuya preparación era siempre exigente en las letras como en matemáticas ,el estudio siempre ha sido un deber y responsabilidad en los niños de esa época.

También corría las tardes de verano y empuñábamos nuestra horquetas hechas de tronquito de las ramas de los árboles que eran amarradas con jebe y badana de cuero hecha artesanalmente ,las horquetas iban siempre colgadas en nuestros cuellos ,así nos trasladábamos algunas tardes a cazar pajaritos de la zona, los chirotes, las cuculíes ,los pechito amarillos, colibríes, los chaucos, los pica ondas, a veces lagartijas y arañas en el bosque de Montalbán o la Alameda de Casuarinas o camino a las ruinas de Canchari o Playa hermosa que daban ingreso a San Vicente ,como no recordar que contabilizamos en el año 1968 un total de 530 árboles ,en el año 1999 solo 72 árboles y hasta el 2008 en pie existían al menos 05 árboles ,los mismos que fueron cercenados por los campesinos beneficiándose con la venta para hacer cajones de fruta ,a pesar que dichos árboles no fueron sembrados por ellos y que estos árboles frondosos de eucalipto formaban una impactante alameda que daba la bienvenida a los miles de visitantes que ingresaban a la ciudad de San Vicente ,dicha alameda generaba un micro clima especial para los huertos y plantaciones existentes en la ex Hacienda Montalbán, en donde por años mi abuelo el empresario Luís Meza Verástegui laboró como cajero de don Pedro Beltrán Espantoso y en la cual dicha Hacienda era una de las más reconocidas en Sudamérica por sus sembríos de pan llevar y Lino ,es necesario señalar que hoy en la fecha se está reforestando con marcado éxito dicha zona como es el ingreso a San Vicente y las Avenidas principales por parte de la Autoridad edilicia.

En esas tardes de pleno esparcimiento íbamos uno a uno contando la cantidad de árboles frondosos , los soldados verdes de nuestro universo que nos provee de oxigeno puro,lugar en donde en sus copas anidaban los pájaros de la zona, allí íbamos algunas veces pintando con pintura imprimante para señalizarlos especialmente a los que encontraban en la carretera Panamericana Sur ,en el Km.. 144 en plena curva de dicha vía, carretera rápida por donde transitaban y a la fecha discurren miles de unidades vehiculares por día ,por esos días conjuntamente con la gallada teníamos ya nociones de la preservación ecológico de los recursos naturales, nociones que en la fecha se han perdido en nuestra niñez y juventud por cuanto no se les cultiva una cultura ambiental.

La niñez pasaba raudamente y como no recordar al amigo Pedro Flores Ruiz,el popular “Pedrito”,a Santiago Flores ,a los Hnos Zegarra ,a Ñenga ,Juancho,a los Hnos Zegarra Reyna ,a Augusto y Roberto quienes pasearon su arte del baile,del arte negro .,en esa intersección de la Calle Nueva con Santa Rita ,se celebraba un baile de la Navidad Negra ,era un espectáculo impresionante de colorido ,baile y expresión de la cultura milenaria negra y muchos de nuestros amigos integraron en esos tiempos Perú Negro paseando su arte por el mundo entero .

El ayer es un árbol de largas ramazones y a su sombra me encuentro hoy tendido, hoy recordando a mis amigos de infancia y las mil aventuras vividas en la Calle Ohiggins ,recordando con mucha nostalgia en este día. El recordar los tiempos idos y vividos plenamente hace que evolucione un sentimiento de nostalgia ,que aflore ese niño que lleva uno muy adentro ,a esta altura de la vida me atrevo a decir que la etapa de niño es la más dulce ,las más tierna, sublime , es la etapa que marca para toda la vida, la que forma a los hombres y es también la menos duradera, a partir de este relato, hagamos una reflexión y luchemos para que los niños de esta parte de Cañete , los niños de Lima Provincias, los niños del Perú y por que no, los niños del mundo gocen plenamente su etapa de niñez ,de sus fantasías ,respetemos los derechos de los niños, a crecer en un ambiente sano, a tener una identidad ,un apellido, a la educación con profesores de calidad ,a alimentarse adecuadamente ,entre otros, que si existieran en algún momento niños gobernantes en la tierra, no habrían guerras sino sonajas y caramelos ,biberones llenos con leche y pan de dulce, no habrían los fusiles que se fabrican cada segundo y habrían más juguetes y más arados para sembrar la paz y el amor.

Que este modesto relato, que sirve para ilustrar parte de la infancia vivida sirva para que cada uno de nosotros día a día para que no sembremos odios ni rencores en nuestra vidas, sino flores y canciones , que siempre afloremos ese espíritu de niño que tenemos siempre ,esperando que algún día alguna autoridad Municipal ,Regional o del Ejecutivo siembre espacios de recreación que permita que la capital de Cañete tenga áreas verdes, un parque zonal ,en la que se instalen columpios, pasamanos y diversos juegos que integren a la familia , que edifiquen un parque recreacional que permita a que los niños del lugar puedan disfrutar de su niñez ,de los juegos infantiles…eso acaso es soñar …creo que no .es simplemente una pregunta que hasta la fecha no tiene eco, menos respuestas. (José Luís Ruíz Meza).